Contramelodías

 contramelodía (o contracanto) es:

Una línea melódica independiente que suena simultáneamente con la melodía principal, sin ser todavía un segundo tema.
No acompaña simplemente (como un arpegio o un ritmo), sino que tiene contorno propio, puede cantarse sola, pero está subordinada en importancia a la melodía principal.

Rasgos esenciales de una contramelodía

  1. Es melódica, no puramente rítmica ni armónica.

  2. Tiene identidad propia, pero no busca desplazar al tema principal.

  3. Funciona en simultaneidad, creando contrapunto.

  4. Suele nacer discreta: aparece debajo o detrás de la melodía principal.

  5. Puede evolucionar a mayor protagonismo (eso es lo que quieres mostrar a los alumnos).

En qué se distingue de otras cosas

  • No es un segundo tema: el segundo tema aparece en otra zona formal y con función estructural.

  • No es acompañamiento: el acompañamiento no tiene línea melódica autárquica.

  • No es variación del tema: mantiene identidad diferente al tema principal.

Ejemplos de Contramelodías

Dvořák – Sinfonía n.º 9 “Del Nuevo Mundo”, II. Largo

  • Melodía principal: corno inglés.

  • Contramelodía inicial: violines y violas tocan figuras ondulantes y discretas.

  • Cómo crece: con la repetición del tema, esas líneas secundarias se expanden, llenan el espacio armónico y acaban teniendo un peso expresivo casi equivalente al solo.

  • Muy recomendable para clase: clarísimo, audible y emocionante.


2. Tchaikovsky – Sinfonía n.º 5, II movimiento (Andante cantabile)

  • Melodía principal: trompa solo.

  • Contramelodía inicial: violonchelos/violines con motivos breves en segundo plano.

  • Cómo crece: a medida que el tema se desarrolla, esas figuras pasan de acompañamiento a verdadero contrapunto lírico, ganando densidad y protagonismo.


3. Brahms – Sinfonía n.º 2, I movimiento

  • Melodía principal: violonchelos.

  • Contramelodía inicial: fagotes y violas, muy discreta.

  • Cómo crece: Brahms "despierta" este motivo y lo convierte en un segundo tema en diálogo con la melodía principal.

  • Ventaja pedagógica: excelente ejemplo de cómo la textura brahmsiana integra líneas secundarias que acaban siendo fundamentales.


4. Rimsky-Korsakov – Scheherezade, I movimiento

  • Melodía principal: violín solista (tema de Scheherezade).

  • Contramelodía inicial: maderas con motivos ornamentales.

  • Cómo crece: esas figuras, casi decorativas al principio, se expanden en una verdadera línea melódica paralela que sostiene la narración musical.


5. Beethoven – Sinfonía n.º 7, II movimiento (Allegretto)

  • Melodía principal: cuerdas en ostinato.

  • Contramelodía inicial: clarinetes y fagotes introducen una línea secundaria suave.

  • Cómo crece: esa contramelodía va tomando altura, color y presencia hasta convertirse en un contrapunto indispensable en la textura acumulativa del movimiento.


6. Mozart – Serenata Gran Partita, K. 361, III movimiento (Adagio)

  • Melodía principal: oboe y clarinete.

  • Contramelodía inicial: fagot en un registro discreto.

  • Cómo crece: en la repetición, el fagot pasa de acompañar a completar y contestar la línea principal con más peso, un ejemplo de cámara perfecto para alumnos.