contramelodía (o contracanto) es:
Una línea melódica independiente que suena simultáneamente con la melodía principal, sin ser todavía un segundo tema.
No acompaña simplemente (como un arpegio o un ritmo), sino que tiene contorno propio, puede cantarse sola, pero está subordinada en importancia a la melodía principal.
Rasgos esenciales de una contramelodía
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Es melódica, no puramente rítmica ni armónica.
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Tiene identidad propia, pero no busca desplazar al tema principal.
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Funciona en simultaneidad, creando contrapunto.
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Suele nacer discreta: aparece debajo o detrás de la melodía principal.
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Puede evolucionar a mayor protagonismo (eso es lo que quieres mostrar a los alumnos).
En qué se distingue de otras cosas
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No es un segundo tema: el segundo tema aparece en otra zona formal y con función estructural.
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No es acompañamiento: el acompañamiento no tiene línea melódica autárquica.
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No es variación del tema: mantiene identidad diferente al tema principal.
Ejemplos de Contramelodías
Dvořák – Sinfonía n.º 9 “Del Nuevo Mundo”, II. Largo
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Melodía principal: corno inglés.
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Contramelodía inicial: violines y violas tocan figuras ondulantes y discretas.
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Cómo crece: con la repetición del tema, esas líneas secundarias se expanden, llenan el espacio armónico y acaban teniendo un peso expresivo casi equivalente al solo.
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Muy recomendable para clase: clarísimo, audible y emocionante.
2. Tchaikovsky – Sinfonía n.º 5, II movimiento (Andante cantabile)
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Melodía principal: trompa solo.
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Contramelodía inicial: violonchelos/violines con motivos breves en segundo plano.
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Cómo crece: a medida que el tema se desarrolla, esas figuras pasan de acompañamiento a verdadero contrapunto lírico, ganando densidad y protagonismo.
3. Brahms – Sinfonía n.º 2, I movimiento
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Melodía principal: violonchelos.
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Contramelodía inicial: fagotes y violas, muy discreta.
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Cómo crece: Brahms "despierta" este motivo y lo convierte en un segundo tema en diálogo con la melodía principal.
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Ventaja pedagógica: excelente ejemplo de cómo la textura brahmsiana integra líneas secundarias que acaban siendo fundamentales.
4. Rimsky-Korsakov – Scheherezade, I movimiento
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Melodía principal: violín solista (tema de Scheherezade).
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Contramelodía inicial: maderas con motivos ornamentales.
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Cómo crece: esas figuras, casi decorativas al principio, se expanden en una verdadera línea melódica paralela que sostiene la narración musical.
5. Beethoven – Sinfonía n.º 7, II movimiento (Allegretto)
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Melodía principal: cuerdas en ostinato.
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Contramelodía inicial: clarinetes y fagotes introducen una línea secundaria suave.
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Cómo crece: esa contramelodía va tomando altura, color y presencia hasta convertirse en un contrapunto indispensable en la textura acumulativa del movimiento.
6. Mozart – Serenata Gran Partita, K. 361, III movimiento (Adagio)
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Melodía principal: oboe y clarinete.
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Contramelodía inicial: fagot en un registro discreto.
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Cómo crece: en la repetición, el fagot pasa de acompañar a completar y contestar la línea principal con más peso, un ejemplo de cámara perfecto para alumnos.